Hay ciertas personas en esta vida que pasan por ella sin
dejar rastro alguno; otras, sin embargo, avanzan pisando firme por ella. Pero
siempre nos olvidamos de aquellas personas que, a pesar de poder llegar a lo
más alto, se guardan su talento y se refugian en sí mismas, creando un pequeño
muro entre ellas y la realidad. Son aquellos a los que tachamos de tímidos,
raros o a los que simplemente discriminamos por ser diferentes.
Antes de juzgar a esas personas, deberíamos intentar
conocerlas más a fondo, ir sorteando poco a poco los obstáculos que conforman
su barrera contra el mundo, intentar comprenderlos.
Porque, pensadlo, lo último que os gustaría a vosotros sería
sentiros incomprendidos.